Bienvenido

Hola a todos los lectores fantasmas; anteriormente este blog estaba dedicado a otros fines, pero a sabiendas de que una vez lanzado el proyecto nadie colaboró, y todo se fue llenando de cosas personales, entonces he cambiado la bienvenida. Ahora ago una explícita invitación: a la lectura de mis desgracias literarias, que a uno que otro han gustado y, de igual manera a la colaboración por medio de cometarios sobre las burradas que puedo poner.

Sin más que decir, les deseo que estén bien a todos, y que distribuyan el link si les ha gustado lo que encuentran aquí
Mostrando entradas con la etiqueta cuento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuento. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de agosto de 2008

TU RESPUESTA ES

TU RESPUESTA ES...

“...todo se nubló, los ojos no proporcionaban ningún tipo de estímulo visual que el cerebro pudiera interpretar y decodificar como suele hacerlo normalmente, sabía que veía algo pues tenía los ojos descubiertos por los párpados además sentía la clásica irritación en el globo ocular producida por observar algo muy brillante, y sin embargo no se daba cuenta, la sensación de ceguera era algo nuevo para él –tal y como lo sería para cualquiera de ustedes si perdiera la vista de forma repentina- , luego el terror lo invadió aún más, notaba que la audición también la había perdido, así como cualquier otro sentido que poseyera su cuerpo aparentemente sin vida ya, en su mente empezó a tomar forma la idea de...”.

-¡No puede ser!, ¿qué más dice el texto?, ¿cómo es posible que así acabe la historia?, ¿estás seguro que no hay nada más? Vamos, busca, algo extra tiene que decir el escrito que encontraste, ¿dice el nombre del autor?, ¿cómo puede ser que sólo esté eso?, ¿dónde lo has hallado?, ¿en la biblioteca de la escuela, en unas hojas sueltas que salieron de un libro de cuentos de H. P. L.?, ¿y son del mismo tipo de letra que la del libro? Me lo imaginaba, no suena como nada escrito por él, de hecho ese no es su estilo, aparte es evidente que esas hojas no son, bajo ningún punto de vista, producidas por alguna imprenta, digo, las letras están hechas a mano, y se ven bastante viejas, no tienen título, ni nada que nos pueda proporcionar información acerca de quién las escribió. El último pedazo de esa hoja fue arrancado, y no sabemos si haya otras más, o dónde empiecen; dices que tienes alrededor de tres semanas de haberlas encontrado y también intetaste hallar más información, supongo que buscaste en Internet y preguntaste en la misma biblioteca, ¿y no has resuelto nada? A ver, déjame echarle un vistazo desde la primera página.

Sucedió hace unos pocos años, en mi época de estudiante de la media superior no era nadie fuera de lo común. Como todos, me dedicaba a estudiar en ratos y en otros ratos a divertirme... total, yo siempre he creído que la vida es demasiado corta como para malgastarla en cosas que no pudieran proporcionarme alguna clase de placer, o dicho en otras palabras, rehuía de cualquier forma a todo aquello que pudiera causarme sensaciones displacenteras, era un adolescente hedonista, y las probabilidades de morir se encontraban a la vuelta de la esquina, con cualquier conductor de transporte público o particular que se diera a la fuga después de arrollar a alguien para evitar el castigo impuesto por la ley –como si con eso pudiera deshascerse del castigo divino que le estuviera esperando al morir-; o un mal paso en las escaleras eléctricas del metro que me hiciera resbalar y desnucarme; talvez hasta en mi comida pudiera encontrar la muerte, tal y como le pasó al abuelo de Luis, que encontró el final con un grano de arroz atorado en su garganta que le hizo ahogarse –irónico diría yo, sobrevivió a los enfrentamientos armados de su época, para acabar de esta forma-, y la muerte no conforme con el peculiar suceso, se rió de la familia al hacerlo frente a la hija del señor, la cual aun siendo médico, se puso tan nerviosa que no pudo realizar una traqueotomía para así poder permitir la llegada de aire a sus pulmones.

La muerte podría estar aguardándome en algún sitio con mi nombre escrito en un letrero de cartón esperando recibirme como a cualquier persona en un aeropuerto. Por lo tanto lo único que cabía esperar era vivir de manera intensa, disfrutando cada momento que tuviera como si ése pudiera ser el último porque pese a mi creencia en Dios, no había nadie que me hubiera demostrado la existencia de algo más allá; más que nada mi creencia en esto ha sido una especie de esperanza ante la injusticia del mundo y, no la fe incondicional al Reino de los Cielos.

Aun con todo y mis creencias extrañas para la gente con la que me codeo, yo me había considerado un adolescente normal, pues gustaba de las fiestas y reuniones en la casa de alguno de mis amigos para ir a tomar, o el saltarme horas de clase para divertirme jugando fútbol, matando el tiempo con alguna chava o simplemente recostado en el patio de la escuela, de vez en cuando haciendo tareas y otro de vez en cuando leyendo para cumplir con alguna materia; fue con respecto a esto último que mi vida cambió, me refiero a que un día que me encontraba leyendo encontré una loca teoría que venía oculta bajo el género literario de ‘ciencia-ficción’, en ésta se hablaba sobre la inmortalidad corporal, algo completamente distinto a la visión convencional religiosa de la inmortalidad -pero del alma-, esa versión trillada desde hace muchas centurias no era algo que me llamara mucho la atención, pero el encontrar algo sobre la no-muerte del cuerpo era por completo desconcertante, y no exactamente por el tema a tratar sino por lo que decía –lamento no poder poner en estás líneas las palabras exactas que se han mencionado en ese libro, pues lo he perdido, y estoy seguro de que ha sido para siempre porque si no fuera así, no me estaría pasando lo que me está pasando en estos momentos, no estaría queriendo ser recordado sólo por mi escrito-, algo así de un ritual mágico muy diferente a los que se venden en las librerías dentro de las secciones que llevan el título de esotéricas <<es curioso, todo cuanto ha pasado desde el encuentro con este escrito ya cada vez es más borroso y menos legible en mi memoria, y sin embargo de forma irónica lo que pasó antes es tan claro como el agua, supongo que en algo tienen que estar conectadas estas cosas, aun así al irse él creo que también lo han hecho mis recuerdos>>, algo que no tenía que ver con los grimorios, ni la búsqueda del Santo Grial conteniente del elíxir de la vida, era algo más creíble, cuestiones que importaban a la rama de la herbolaria, era una especie de recetario tipo ‘hágalo usted mismo’ sobre cómo crear su propia agua proveniente de la fuente de la juventud o algo relacionado a eso, sabiduría milenaria de los pueblos mesoamericanos, incluso se podían apreciar dibujos de figuras que sólo había visto en códices.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Sandra y Érica parte 4

-¿Te depilas o eres lampiña? –dijo la sobrina mientras señalaba la entrepierna de su tía. -Antes me depilaba, ahora me rasuro, es más práctico, sobretodo porque me da flojera conseguir las banditas depiladoras. -Ah… y… ¿crees que podrías ayudarme a hacerlo? Es que me da miedo que me vaya a cortar o algo ¿Sí podrías o tiene algo de malo? –y todo esto lo decía con tal naturalidad como pena e inocencia. -Por supuesto que te ayudo, no veo que tenga nada de malo. Así la más joven se acercó a su tía y, a punto de llegar resbaló dándose un fuerte sentón. Sandra se acercó para auxiliarla y levantarle; preguntó por el estado de la mujercita, ella mencionó que le dolía una de las nalgas, y sentía un ligero ardor. La tía le indicó que se inclinara apoyándose en el fregadero de concreto y piedras de colores, para evitar así un nuevo desliz mientras echaba un vistazo. Apenada, escuchó de Sandra que se trataba únicamente de un ligero raspón; cuando estaba a punto de enderezarse, sintió un fugaz roce, seguido del chasquido obvio de un beso en la zona afectada, y una nalgadita; el acto la encendió demasiado, pero de todas formas no dejó ver a la tía la reacción que ésta le había provocado con el travieso ósculo. Voltearon una cubeta para que Érica pudiera sentarse, haciendo así más cómoda la afeitada. Empezó con un recorte del vello con unas tijeras, acto seguido, enjabonó el área con mucho cuidado, y de forma dulce, la tía despojó de los hilos castaño claro a su sobrina. Al finalizar, entre la ingle y el labio derecho, la huella de una ligera cortadita se hizo ver delatado por un poco de sangre; la mayor enjuagó a la pequeña mientras sutilmente jugaba con su vulva, pero la sangre aunque poca seguía saliendo. Lo que pasó después tomó por sorpresa a Érica, nunca se lo hubiera imaginado… Sin previo aviso Sandra se acercó a la zona en cuestión y tiernamente depositó sus labios entreabiertos para aprisionar la herida; al igual como si fuera una cortada en el dedo, succionó la sangre… mientras jugueteaba con su lengua en el área –todo sin mover los labios del lugar-; la mujercita se estremeció de placer, se humedeció más rápido que nunca antes y no pudo evitar que furtivamente se le escaparan silenciosos gemidos. La tía notó la excitación de la sobrina, percibió el aroma proveniente de los líquidos que se escabullían involuntariamente por la pequeña herida de placer que nunca cerrará…; mas tan de improvisto como había cercado los labios, también los retiró. -Parece que no sangra. Ahora a terminar con el baño que si no, nos quedaremos sin desayunar –y con una calurosa sonrisa continúo como si nada-. Así siguieron las cosas, como si nada, la ocasión no se volvió a repetir, la pequeña estaba desconcertada, el día de la ducha pareciera que su tía la deseaba, que se encontraba a punto de conseguirle, pero ahora, todo era como siempre, en ocasiones intentaba seducirla sutilmente mientras dormía, frotaba sus genitales en la pierna de ésta o viceversa, otras veces, hundía la cara en sus senos, pero siempre sin respuesta por parte de la mayor. Lo que Érica no sabía es que debido a ella, Sandra se cambiaba diariamente de ropa interior incluso si no se había bañado, o que cuando se duchaba era espiada y usada como objeto de masturbación, de la misma forma que ella lo hacía con su tía. Uno de tantos días casi al finalizar el periodo vacacional, Sandra no estaba, había salido de fiesta; para pasar el rato Érica miraba una película en la que una escena para adultos entre dos mujeres, la comenzaba poner cariñosa y, justo en el momento más candente la lluvia había hecho que se fuera la luz. Se sintió frustrada por la abrupta interrupción, pero inmediatamente se gestó la idea de masturbarse, no siempre tenía tan buena oportunidad pues en las noches era usual que su tía o su abuela estuvieran presentes; el tardarse en demasía en el baño podía delatarla, y ahora que hubo descubierto el placer de autosatisfacerse, no despreciaba cualquier oportunidad que tuviera; era demasiado temprano para que llegara Sandra, y si la abuela entraba a la habitación no podría descubrirle con semejante oscuridad. Así que se preparó, metióse bajo las cobijas… deslizó una mano por su rostro descubriendo partes más erógenas que otras, bajó por su cuello...

domingo, 3 de agosto de 2008

El charco

Para la ocasión en que algún incauto se atreva a leer estas cosas, le obsequio un cuentito. Entró en su departamento a la misma hora de siempre –no por nada el sobrenombre en su trabajo era “el Relojito”-, sólo que esta vez habría de romper su rutina, echó un vistazo rápido para confirmar que todo estaba en orden. A los veinte minutos regresó con Sandra, él estaba nervioso, era una nueva puta, y no estaba acostumbrado a nuevas experiencias, <tranquilo hombre> decía ella con una voz sensual y áspera, como detestaba él que lo calmaran; sin embargo la belleza de su nueva amante podía perdonarle lo que fuera.Después de la sucesión de gemidos fingidos y orgasmos, el Relojito se dirigía al baño como siempre; todo estaba cronometrado, había tardado los siete minutos que tenía que tardar, un minuto más en el baño, y dos para despedir a la puta que en esos momentos debía estarse cambiando. No fue así, la puta, seguía acostada, fumando, llenando todo el lugar con cenizas para inculparlo de su delito carnal, como si no fuera suficiente el olor a sexo y, por si fuera poco, ya llevaba un minuto (1) de retraso; sutilmente la hizo vestir para sacarla del departamento (2), la acompañó cortésmente hasta la puerta pero ella se detuvo, él siguió su mirada (3), en el suelo, saliendo de la puerta del ropero, una mancha que fácilmente podía juzgarse de ser sangre. El fulgor que desprendía lo había hipnotizado (4), realmente era sangre, ¿había sido la puta para tratar de incriminarlo en algo? De pronto, sintió como si la cabeza le fuera a estallar, habían pasado ya cinco minutos de retrazo, era inaceptable, ella preguntaba qué sería eso, se paró (6), estiró la mano al picaporte y después… todo negro. Ahora él tenía dos charcos de sangre que limpiar, había perdido siete minutos para hacerlo, pero con los veintitrés restantes eran más que suficiente.